Una pregunta lleva a otra

Al hacerme la pregunta de ¿qué es lo que veo cuando me miro en el espejo? Mi respuesta podría ser que lo que veo son un par de ojos, una nariz, una frente, una boca, una barbilla, pelo que sale de la cabeza que si retiro un poquito, el que me cae por los lados, veo también las orejas y que tengo dos.

Podría seguir y tan solo enumeraría las partes del cuerpo que se ven a simple vista.

Todos nos miramos al espejo y lo QUE éste nos muestra, es una realidad física, hechos. Todos, en general, tenemos ojos, nariz, boca…

Entonces, ¿por qué creo que soy diferente a los demás? ¿Qué hace que no me vea igual a ti?

Porque emito juicio a lo que veo, sólo eso, porque hago una valoración de ello según lo aprendido, lo experimentado, mis creencias, mis miedos y todo esto me lleva a la comparación.

Dejo de ver la realidad física como es y veo, entonces, que mis ojos son grandes porque los de María son pequeños, que los míos son redondos porque los suyos son alargados, que los míos son feos porque los suyos son bonitos.

Muy probablemente, de la comparación salte a la queja porque, ¡claro, si no tuviera los ojos tan grandes y redondos que parecen de rana! y ¡si mi pelo fuera más brillante…!

La queja se combina muy bien con la crítica, María tendrá los ojos bonitos pero es muy simple, apenas sabe hacer la O con un canuto…

Resultado, ya soy diferente de María, ya me siento diferente de María, por lo tanto, separada de María.

Y me pregunto, ¿adónde me lleva creer que soy diferente? La respuesta me llega rápida: A experimentar la soledad, desde el sufrimiento.

“Cuanto más criticamos y juzgamos a los demás, más víctimas somos, en primer lugar, de nosotros mismos. Virginia Blanes”

Llegada a este punto, considero que sería mejor preguntarme: ¿Quién es la que veo cuando me miro en el espejo?

Me cuesta responder a esta pregunta, porque para ello hay que mirar hacia dentro, perderse a menudo en una misma y estar dispuesta a que te duela, no a sufrir, sino al dolor.

No obstante y siendo honesta conmigo misma y con vosotros, me contesto lo siguiente:

Soy una mujer a quien le gusta ser mujer. Soy sensible. De lágrimas y risas fáciles. Soy cada día más valiente porque voy haciendo a pesar de mi Ego maleducado.

Soy cada día más vulnerable porque me muestro tal cual soy y a veces no lo sé gestionar y me enfado, o me siento herida. Soy una mujer comprometida conmigo misma, comprometida con mi misión de Amarme y permitirme Ser.

Cada día, esto es tarea de Cada día

¿Y tú, sabes Quién eres? Me gustaría conocerte y que me lo contaras.

Muchas gracias por estar aquí conmigo.

Lou Lou Photo Boudoir (5JF_3309) AL Juste

 

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3 thoughts on “Una pregunta lleva a otra

  1. Soy. ..la mujer que siempre quiero ser….Te leo y me encuentro…graciasss por estar ahí. ..EXITOSSSS.

  2. Guau, Lou… IMPRESIONANTE.
    Me ha encantado. De verdad.
    Cómo has descrito ese proceso que yo también vivo: descripción > comparación > crítica > separación.
    Yo creía que diferenciarme de otros me ayudaba a definirme. Y cuando llegaba a criticar a otros encontraba mi valor. Estoy aprendiendo a definirme sin comparar ni infravalorar a otros.
    Y la sinceridad para reconocer que me cuesta responderme ¿a quién veo en el espejo? (que me parece una alternativa fantástica a “qué veo”), me ha tocado mucho también.
    Ahora estoy permitiéndome sentir el vacío y el dolor que hay antes de empezar a responder…
    Gracias por tu valentía, por tu vulnerabilidad, tu sensibilidad y tu compromiso.
    GRACIAS.

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